martes, 23 de septiembre de 2008

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Somos papel en una lluvia constante.
Absorbemos con rapidez, empapados ya logramos secar, nunca completamente. Húmedos, siempre así, el entorno es frío, y nuestros corazones a presión, no sé si aguantaran tanto.

martes, 17 de junio de 2008

Ella y el.

...Hay veces que quiero que te vayas, sin decir nada y desaparezcas.-reclama con voz grave y inclinando la mirada al piso.

- Si no quieres que te acompañe, solo dímelo, puedo verte otro día.- Tratando de que no fuese a explotar en ira.

- Es que no entiendes, si tengo que decirte algo malo es para que lo asientas de esa manera y no reacciones así.
- Y yo trato de sufrir lo suficiente como para hacerte sentir mejor.
- No, no quiero que lo hagas mas, ¿es tan difícil irte y odiarme?
- Yo te amo Asier, a ti no podría responder así, ni por todo lo que te aprecio. Y no puedo ser mas clara, realmente así funciona mi ser... y si quieres pensar, yo dejo que lo hagas a solas, aunque te conozco tanto pequeño que en instantes correrías detrás mio a retractarte.
- Hablas demasiado; voltea y mira el rió que en ese entonces, casi no llevaba agua.
- ¿Que ves?
- Estoy aburrido del verano y sus problemas que siempre me trae.
- Ah, pero de eso no puedes zafarte, los problemas están, y son... siempre.
- Tu siempre intentas saberlo y responderlo todo...
- ¿Te molesta?
- No... de echo estaría muerto si no te tuviese al lado diciéndome lo importante que son las cosas en realidad, sean buenas o malas.

Tomados de la mano, deslizábamos los pies juntos, por la arena camino a la carretera... Asier sigue en su ímpetu de guardar silencio, mientras yo lo observo fascinada.

- ¿Como un hombre como tu se siente tan desgraciado? Y si buscas hacerme sentir mal, bueno... si es eso, lo logras con solo mirarte los pies por horas sin decir absolutamente nada, busco una respuesta de ti, no la misma cosa cada día.

Aiser es un chico alto, sus ojos son como dos agujeros sin fondo, rara vez los hace pestañear. Su tez es pálida, como su vida, plana. Sus labios son casi decorativos en su rostro. Su cabello corto pero a la vez de una gran complejidad. Sus manos siempre en esos jeans que tanto le gustan.
Y no tengo idea ni como, ni cuando me interesó, pero estoy tan segura que yo le intereso tanto o mas, entre tanta tristeza, solo hay que explorar.


- Tengo mis manos heladas, contestó.
- Si quieres puedes ponerlas por debajo de las mias.

Paró de caminar, si se sentó, y puso sus manos entremedio de sus piernas.

- No me gusta depende de otras personas.
- Solo te ofrecí algo de calor Aiser.

En ese momento sus ojos profundos, se pusieron humedos, trate de verlos mejor, pero respondio bajando la mirada bruscamente... cerro apretando sus ojos, y se lanzó, lleno de lagrimas a mis brazos... y yo... y no hice nada mas que abrazarlo tan fuerte como podía, era la ultima vez que lo veia... y era feliz asi... el llorando por que de verdad me amaba, el de verdad me amaba.

martes, 3 de junio de 2008

Arboles palpitando.

Tengo las zapatillas mojadas, he caminado algunas cuadras y otras mas raspando el fango y pateando paredes envueltas en suave y húmeda piel de musgo... he maldecido tu nombre quinientas veces y quinientas y un veces he perdido perdón, las calles no están igual que antes, como mis intereses y mis sentimientos cambiaron. Habré pasado unas cuantas veces por la misma vereda, y de esas cuantas veces he visto el doble tu rosto en el reflejo de las posas de agua a las orillas y por encima del asfalto, y aun así, no encuentro solución y ni una salida, ya van mas de cinco cigarrillos y es lo mismo cada paradero. Te he sentido caminando detrás mio unas cuantas veces, es que de verdad desde que te conozco me sigues a todos lados, y en mis sueños logro ver, es así siempre. Habré pasado unas cuantas veces y otras mas viendo la misma vereda junto a tu rostro, una niña pequeña me anima con una sonrisa, y estoy yo junto a las pequeñas gotas que caen, parado sin dejar de mirar el suelo, mi paraguas tiembla y estoy yo, solo yo y esta frustración de no saber como ni cuando, confundido y plagado de ideas que desaparecen y se replantean una vez y otra vez. Llega la tos, mis pies se sienten húmedos y estoy ahí caminando la misma cuadra, la misma manzana y el mismo pensamiento, me tropiezo mas seguido, empiezo a sentir el cansancio, me cansa pero no puedo parar de sentir, roto y agonizante.

sábado, 5 de abril de 2008

Plante perilla y albahaca en mi balcón al comienzo del verano.
Crecieron rápido bajo el sol de verano.
Pero durante los tifones de junio, la planta mas alta de shiso...
...se partió en dos.
Mi madre miró la planta quebrada y dijo...
"No volverá a la normalidad, así que retira lo que se rompió.
Si haces eso, un nuevo brote crecerá de ahí y saldrán nuevas hojas."
Pero no pude hacer otra cosa mas que lamentarme...
...porque las pequeñas hojas al final de la ramita seguían sanas.
No cambiaron en lo absoluto después de que la rama se quebró.
Cuando salí al balcón unos días después...
...el shiso quebrado estaba retorciéndose en el suelo, incapaz de sostener su propio peso.
Fue justo como dijo mamá.
No tengo otra opción más que retirar la parte donde se quebró.
No había opción más que romperla y dejar que creciera una nueva rama.
Pero aún continúo desesperadamente confundida.
Incapaz de terminar con este sentimiento... incapaz de terminar.

Porque siempre termino soñando?... una y otra vez nunca cansándome de ello...
Como un tonto repitiendo la única cosa que sabe.