- Si no quieres que te acompañe, solo dímelo, puedo verte otro día.- Tratando de que no fuese a explotar en ira.
- Es que no entiendes, si tengo que decirte algo malo es para que lo asientas de esa manera y no reacciones así.
- Y yo trato de sufrir lo suficiente como para hacerte sentir mejor.
- No, no quiero que lo hagas mas, ¿es tan difícil irte y odiarme?
- Yo te amo Asier, a ti no podría responder así, ni por todo lo que te aprecio. Y no puedo ser mas clara, realmente así funciona mi ser... y si quieres pensar, yo dejo que lo hagas a solas, aunque te conozco tanto pequeño que en instantes correrías detrás mio a retractarte.
- Hablas demasiado; voltea y mira el rió que en ese entonces, casi no llevaba agua.
- ¿Que ves?
- Estoy aburrido del verano y sus problemas que siempre me trae.
- Ah, pero de eso no puedes zafarte, los problemas están, y son... siempre.
- Tu siempre intentas saberlo y responderlo todo...
- ¿Te molesta?
- No... de echo estaría muerto si no te tuviese al lado diciéndome lo importante que son las cosas en realidad, sean buenas o malas.
Tomados de la mano, deslizábamos los pies juntos, por la arena camino a la carretera... Asier sigue en su ímpetu de guardar silencio, mientras yo lo observo fascinada.
- ¿Como un hombre como tu se siente tan desgraciado? Y si buscas hacerme sentir mal, bueno... si es eso, lo logras con solo mirarte los pies por horas sin decir absolutamente nada, busco una respuesta de ti, no la misma cosa cada día.
Aiser es un chico alto, sus ojos son como dos agujeros sin fondo, rara vez los hace pestañear. Su tez es pálida, como su vida, plana. Sus labios son casi decorativos en su rostro. Su cabello corto pero a la vez de una gran complejidad. Sus manos siempre en esos jeans que tanto le gustan.
Y no tengo idea ni como, ni cuando me interesó, pero estoy tan segura que yo le intereso tanto o mas, entre tanta tristeza, solo hay que explorar.

- Tengo mis manos heladas, contestó.
- Si quieres puedes ponerlas por debajo de las mias.
Paró de caminar, si se sentó, y puso sus manos entremedio de sus piernas.
- No me gusta depende de otras personas.
- Solo te ofrecí algo de calor Aiser.
En ese momento sus ojos profundos, se pusieron humedos, trate de verlos mejor, pero respondio bajando la mirada bruscamente... cerro apretando sus ojos, y se lanzó, lleno de lagrimas a mis brazos... y yo... y no hice nada mas que abrazarlo tan fuerte como podía, era la ultima vez que lo veia... y era feliz asi... el llorando por que de verdad me amaba, el de verdad me amaba.
2 comentarios:
hay veces que quiero que todos se vayan, y el pecho frondoso del cerro los trage con la distancia
Niño mono
RANITO MIO VUELA VUELA
fly away from here
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